COLEGIO NACIONAL DE PERIODISTAS BOGOTÁ

Colegio Nacional de Periodistas

La reflexión del presidente del CNP Bogotá sobre el papel del periodista en la sociedad

Julio César Mendozza – Presidente CNP Bogotá

Cada año desde 1975  con la ley 51, celebramos el dia del periodista  el 9 de febrero  o sus días consiguientes. Con gran emoción  recibimos tarjetas, audios, noticias positivas y sin olvidar  que en estas fechas  se desempolvan  las propuestas  por parte de los dirigentes gremiales, para mejorar nuestra calidad  de vida.  Luchamos para que nuestra próxima generación continue con el legado del cual nos sentimos muy orgullosos.

Pero nos preguntamos  ¿hemos discutido en silencio cuál es el verdadero sentido de nuestra profesión?

Recordemos que el significado de periodismo plasmado por la Real Academia de la Lengua,  lo plantea  como la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de la información por cualquier medio. Por obvias razones de espacio, este es solo un significado frio que no muestra los propósitos  tácitos de nuestra profesión que aprendemos en la academia o con la experiencia que nos brinda el tiempo.

El diccionario no habla del respeto, de la responsabilidad, de la solidaridad y la ética como disciplina, de la que si habló Benjamin Harris a finales del siglo XVII. Escribió Harris en su ética periodística, sobre la verdad, objetividad y exactitud como elementos fundamentales de la noticia informativa, como también condenó los rumores y se declara el derecho a rectificar los errores cometidos en el oficio.

A la ética se le suma su amiga cercana,  la Deontología Periodística, que no es mas que un compromiso  de identidad con nuestro rol en la vida social, entendiéndose como  el valor que tiene la información que producimos y ésta como un vehículo imprescindible para nuestra democracia.

En 1872 Joseph Pulitzer  recordó que el poder para moldear el futuro de una República, estaría en manos del periodismo de las nuevas generaciones. No se equivocó Pulitzer con esta afirmación, pero  los cambios tecnológicos que se han producido en los últimos 25 años,  enfrentaron al periodismo a una amenaza inminente principalmente por la calidad de los contenidos, que desviaron los conceptos básicos de la ética.

La internet llegó para quedarse y es hoy una nueva fuente digital que nos permite estar mas conectados, sus herederas, mejor conocidas como las redes sociales,  son canales de distribución, que no pueden ser tildadas de malignas, es realmente el uso que les damos. Hoy se han convertido en una fuente de información y también de desinformación que pueden ser víctimas del desuso y por ende, de una inminente muerte,  si no cuentan con los miles de seguidores que alimentan sus bases de datos.

Pero tampoco  podemos caer en la trampa  de la famosa obsolescencia programada, termino acuñado por Bernard London en 1932 que determinaba el fin de la vida útil de un producto después de un tiempo calculado. El periodismo no es una red social,  no es la radio, no es la TV, no es un medio de comunicación, no tiene caducidad, no puede verse  como una profesión en declive, somos  la fuente de la información y no un canal de distribución de contenidos.

Hay que dejar en claro, que si no existe el verdadero periodista, el que duda, el que investiga y  el que sigue la ética, es poco probable que el ciudadano pueda conocer la otra verdad, la que muchos ocultan… porque muy seguramente, en pocos años, estaremos plagados de Pseudo periodistas que  tendrán la puerta abierta para mantenernos ocupados con los “fake news” o noticias falsas en los medios digitales y las redes sociales,  que servirán como amplificadores de la polarización y que harán de nuestra democracia un derecho inexistente.